Episteme. Investigación e Intervención social es la entidad promotora del programa «Servicio Comunitario». Es una entidad formada por diversas profesionales de las ciencias sociales especializadas en el ámbito de las drogas.
El equipo técnico de Servicio Comunitario tiene como responsabilidad tres líneas de acción:
«Servicio Comunitario» es un programa piloto de prevención ambiental de los daños asociados al alcohol y las otras drogas dentro del ocio nocturno. La finalidad del programa es prevenir intoxicaciones etílicas graves y toda clase de violencias que ocurren dentro del ocio nocturno mediante la implementación y evaluación de medidas para favorecer una dispensación de calidad y la implementación de buenas prácticas en los negocios de ocio nocturno. El programa dispone de un sistema de evaluación de necesidades, de proceso y de resultados para acreditar su efectividad. El programa cuenta con el apoyo del Plan Nacional sobre Drogas.
Los agentes implicados son los negocios y usuarias/os del ocio nocturno, el equipo de gobierno, las especialistas en prevención y las agentes de seguridad ciudadana, junto con el tejido social de la ciudad de Valencia. El objetivo general es prevenir los daños asociados al alcohol y las otras drogas en el ocio nocturno. La metodología para alcanzarlo es mediante la imbricación de la formación en dispensación de calidad e implementación de buenas prácticas a profesionales del ocio nocturno, el trabajo comunitario y el cumplimiento de la normativa legal vigente.
El programa Servicio Comunitario dispone del Certificado de Buenas Prácticas de la Red Iberoamericana de ONG que trabajan en Drogas y adicciones (RIOD). En el Informe de evaluación el programa Servicio Comunitario obtuvo una puntuación de 64 sobre 70.
El programa sueco STAD acredita una alta efectividad para reducir los daños asociados al alcohol y las otras drogas, especialmente las violencias. El éxito de STAD es producto de una intervención basada en las necesidades locales y la imbricación del trabajo comunitario, la aplicación estricta de la normativa legal vigente y la formación en dispensación responsable de alcohol. Su éxito sería una quimera sin una metodología robusta tanto en la implementación como en la evaluación. Podemos obtener más información en el repositorio Healthy Nightlife Toolbox: http://www.hntinfo.eu/ del EMCDDA.
La exhaustiva investigación documental sobre los programas europeos garantes de efectividad y aquellos programas que no reportan efectividad nos ha permitido hacer una propuesta fundamentada en una metodología efectiva. Esto es fundamentalmente dotar al programa de una metodología comunitaria e implementar un proceso evaluativo sólido y una monitorización que nos permita confirmar cambios.
Multitud de estudios científicos y experiencias prácticas en Europa acreditan que los programas fundamentados en la mera formación de profesionales del ocio nocturno no son efectivos (Bolier et al., 2011). Es más, aún pierden más calidad cuando la propuesta se fundamenta en la «formación de formadores», es decir, cuando las profesionales expertas explican un conjunto de contenidos a priori preventivos que el alumnado deberá transmitir a personas que dispensan alcohol. Los programas netamente preventivos no prescinden de la formación a las profesionales del ocio nocturno; sin embargo, esta no se implementa a fin y efecto de prevenir los daños del alcohol y las otras drogas, sino como una estrategia más en el conjunto de acciones preventivas de orden comunitario.
Por ello, la propuesta del programa «Servicio Comunitario»:
Desarrollamos el programa en Valencia y Zaragoza. El modelo de intervención se fundamenta en un diseño de pre-test y post-test con un grupo de comparación. Valencia es la ciudad de intervención y Zaragoza es la ciudad de comparación. En Valencia aplicamos un conjunto de acciones preventivas para prevenir los daños asociados al alcohol. La hipótesis de trabajo es que, si la intervención es efectiva en Valencia, se reducirán los indicadores asociados a los daños del alcohol y las otras drogas, mientras que en Zaragoza los indicadores se mantendrán estables.
Fundamentamos la intervención en la comprensión de las necesidades y prioridades de la comunidad. Esta evaluación de necesidades nos permitió diseñar el plan de acción, que requiere realizar periódicamente mesas de trabajo con el equipo de gobierno de la ciudad de intervención, los profesionales del ocio nocturno, los agentes de la seguridad ciudadana y, en una primera fase, con el tejido social. La metodología netamente participativa del programa requirió contar con la participación del tejido social del área de intervención. El área de intervención es específicamente el barrio de Ruzafa, un área céntrica de la ciudad de Valencia conocida por tener un modelo heterogéneo de ocio nocturno y una disponibilidad ininterrumpida de venta de alcohol. Su tejido social comprende colectivos y asociaciones vecinales que tienen en común la labor para la mejora del barrio. Desde diferentes perspectivas complementarias, feminismos, convivencia vecinal y juventud trabajan a partir de voluntarias y voluntarios que viven en el área. El trabajo con el tejido social consiste en realizar un diagnóstico participativo continuo que nos permita conocer sus necesidades relativas a la prevención de daños en el ocio nocturno y, sobre todo, que el programa sea conocido y reconocido como una estrategia para la mejora de su entorno.
Las «mesas de trabajo» son encuentros periódicos organizados alrededor de los daños asociados al alcohol y las otras drogas y de las estrategias para abordar soluciones que apelan a los diferentes agentes que participan del programa con distintas capacidades, agencia y ámbito de acción para intervenir.
En las «mesas de trabajo» discutimos la situación a través de datos objetivos. Como parte técnica especialista del programa, desde Episteme indicamos cómo intervenir y consensuamos con las diferentes partes su grado de implicación. Los datos objetivos en los que nos basamos para fundamentar la necesidad de intervención son producto de las encuestas a personas usuarias del ocio nocturno, los datos de las observaciones participantes y las entrevistas a personas usuarias del ocio nocturno, junto con los indicadores sanitarios y policiales y la realización de comprobaciones in situ periódicas de cumplimiento efectivo de una dispensación de calidad.
Construir el sistema de indicadores sanitarios y policiales requiere obtener, monitorizar y explotar anualmente datos facilitados por diversas administraciones, entre las que se encuentran: el Servicio de Estadística del Observatorio Nacional de Seguridad Vial, perteneciente a la Dirección General de Tráfico (DGT); La Subdirección General de Difusión Estadística, del Instituto Nacional de Estadística (INE); la Secretaría de Estado de Criminalidad, del Ministerio del Interior; la Policía Nacional, la Guardia Civil, las policías autonómicas y las policías locales de ambas ciudades (Valencia y Zaragoza); el Servicio de Análisis de Sistemas de Información Sanitaria de la Subdirección General de Evaluación de la Gestión Asistencial, perteneciente a la Conselleria de Sanitat Universal i Salut Pública (Generalitat Valenciana); y el Servicio de Evaluación y Acreditación de la Dirección General de Asistencia Sanitaria, del Departamento de Sanidad (Gobierno de Aragón).
Las indicaciones técnicas sobre cómo intervenir están fundamentadas en los hallazgos que la ciencia de la prevención evidencia como efectivos para la realidad de los locales del ocio nocturno. Esto es la implementación de medidas ambientales y su monitorización y evaluación para regular la dispensación de alcohol. Para ello, es necesario hacer patente la necesidad de intervenir con el apoyo del equipo de gobierno y los agentes de seguridad ciudadana, es decir, realizar un trabajo comunitario.
La prevención ambiental de daños asociados al alcohol que acontecen en contextos de ocio nocturno requiere hacerlo desde la perspectiva de género. Diversidad de estudios han constatado las vulnerabilidades que atraviesan a las mujeres por el hecho de serlo mientras están disfrutando del ocio nocturno.
A través del programa «Servicio Comunitario», colaboramos con el grupo «GAMA Noche», una unidad de la policía local de Valencia especializada en la atención al maltrato. Nuestra colaboración se fundamenta en facilitar a los profesionales del ocio nocturno las directrices del grupo «GAMA noche» sobre cómo proceder si están en presencia de una situación sospechosa de ser la antesala a una agresión sexual. En la capacitación digital al ocio nocturno, los profesionales reciben un módulo dirigido netamente a la intervención ante situaciones de esta tipología.